Rutas gastronómicas: mucho más que sólo comer bien

Rutas Gastronomicas Mucho Mas Que Solo Comer Bien

Creo que el título ya revela bastante bien el perfil de mi enfoque en este post. Recientemente, una de mis mejores amigas y sus hijos tuvieron oportunidad de participar en una de estas ya no tan novedosas opciones turísticas: las rutas gastronómicas. De hecho debo confesar que no fue precisamente una opción, en realidad fue casi un “accidente” por decirlo en forma jocosa, pero su relato merece ser compartido en el marco de nuestro blog, porque según ella, vale la pena que la próxima vez, realmente sea una opción turística, vayan donde vayan.

Lo cierto es que mi amiga y sus hijos en realidad estaban en carácter de acompañantes de su esposo, quien asistía a un congreso médico vinculado a su especialidad, en la bellísima ciudad de Viña del Mar. Para los acompañantes pues, habían programadas actividades opcionales, que cada uno tenía la opción de tomar o no. Según sus propias palabras, fue la mejor opción que pudo haber hecho, gracias a que uno de los cuatro días, se presentó lluvioso y – según pensó- era lo único que le quedaba por hacer.

Viña del Mar es una hermosa ciudad de Chile, diría que hermana “siamesa”con Valparaíso, pues ambas asoman juntas a la belleza del Oceáno Pacífico en la quinta región de ese país. Aguas de inigualable color turquesa muy claro, transparentes, apenas frías, hermosas playas y la inigualable calidez del pueblo chileno se suman a otras propuestas culturales tales como la visita a Isla Negra, hogar de Pablo Neruda y el motivo de este post una ruta gastronómica.

Comienzo por definir a qué se llama Ruta gastronómica. Es de hecho un itinerario muy bien planificado, que otorga la posibilidad de conocer y disfrutar de forma organizada la cultura, los espacios productivos y la gastronomía de una región determinada.

Como os mencionaba en el título: no sólo es comer rico y bien. Cada paso del itinerario consta de información, poesía, música y folclore de ese rincón del mundo que lo ofrece a través de esta modalidad. Si eres lo suficientemente sensible y abres la oportunidad, tómate un minuto para conversar además con los lugareños, con quienes elaboran esos platos, con quienes cosechan esos frutos y los procesan; créeme que no tiene igual y a partir de allí, cada vez que comas un plato de esa cultura, podrás sentir esos sonidos, aromas y poesía del momento en que los conociste.

Según mi amiga, desde que probó empanadas y cata de vino chileno en un lugar llamado ConCon, en las cercanías de Viña del mar…, las empanadas nunca volvieron a ser lo mismo y evocar aquellos hermosos momentos es un placer cada vez.

Imagen: visitevinadelmar


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