
En el extremo oeste de Honduras, muy cerca de la frontera con Guatemala, Diego García Palacio descubrió en el siglo XVI unas ruinas Mayas. Es uno de los más importantes lugares de civilización Maya con las ruinas de su Acrópolis y sus plazas monumentales que testimonian tres fases principales de su desarrollo.
La ciudad está formada por un sitio principal, que se extiende por una superficie de más de 30 hectáreas, se compone de la Acrópolis y de cinco explanadas. La Acrópolis es un conjunto arquitectónico de pirámides, terrazas y templos construidos en diferentes épocas, cuyas ruinas alcanzan casi 40 metros de altura.
Una de las características más interesantes es la incisión abierta en la Acrópolis por el rio Copán. Entre los años 900 y 1500 el curso del rio fue desviado golpeando la base de la Acrópolis, a la que ha socavado profundamente formando un barranco de 35 metros de altura.
La explanada de las ceremonias es un estadio. Tres de sus lados poseen galerías y el cuarto da acceso a la colina. Allí se localizan nueve monolitos extraordinariamente esculpidos y diversos altares. La explanada de la escalera posee una escalinata situada en el extremo oriental. Tiene una anchura de 10 metro y unos 60 escalones. En ella se encuentran grabados más de 1000 glifos que constituyen una de las mayores inscripciones de la civilización Maya.
Imagen: Tropical Discovery













