
Es la tercera ciudad más grande de Austria. Los orígenes se remontan a la ocupación romana, importante entonces por estar cerca del Danubio. La plaza Mayor es el corazón de la parte antigua. En el centro tiene la llamada columna de la peste, de mármol blanco, construida en recuerdo del peligro de la peste y de la invasión turca.
Podemos ver numerosas casas con fachadas barrocas, en la plaza está, por ejemplo, el antiguo ayuntamiento gótico. Otro sitio bello de la ciudad es el puente de Los Nibelungos que fue edificado durante la segunda Guerra Mundial. Puente que une la ciudad con el barrio Urfahr, barrio que se ha convertido en un centro de comunicaciones.
Hay un par de iglesias que merecen visitar, la Iglesia de San Martín que está situada sobre una colina. Conserva inscripciones funerarias romanas. La catedral antigua es barroca con columnas de mármol. El órgano de la iglesia tiene más de 300 años.
La visita obligada es ir a montar en el ferrocarril más empinado de Europa, Pöstlingberg. Una colina de más de 500 metros con un estupendo mirador sobre el valle del Danubio. En su cima está un santuario barroco dedicado a la Virgen María.
Imagen: Turismo y Ocio













