
La ciudad más importante del sur de Italia, con alrededor de un millón de personas de población según los últimos censos, cuenta con algunas detalles que realmente justifican pasar por allí al menos una vez en la vida. Entre los mismos, se encuentran la gran riqueza histórica, gastronómica, cultural y artística con la que cuenta la localidad, y que avalan visitarla en cualquier época del año.
De hecho, su centro histórico ha sido declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, justamente por la importancia que el mismo embiste para la región, gracias al paso de civilizaciones como la griega, romana, normanda y española. La mayor parte de la periferia de la ciudad, por su parte, ha sido construida entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, ampliamente influidas por la presencia del fascismo en las calles.
En los últimos años se han establecido algunos imperios económicos en la ciudad, dotando el centro de la misma de imponentes rascacielos. De todos modos hay dos problemas insolucionables por el momento para las autoridades de la misma, que son el crimen organizado que asola desde hace muchísimos años y también la constante actividad volcánica y de terremotos que se desarrolla en esta zona de Italia.
Más allá de estos inconvenientes, que no suelen afectar a los turistas que se encuentran de visita en la ciudad, Nápoles se hace irresistible para los viajeros por la pasión con la que la gente vive, expresando sus deseos, alegrías y frustraciones de todas las formas posibles. Nápoles sigue siendo una de las ciudades más buscadas de toda Italia, tanto artísticamente como por su gastronomía, puntos ineludibles en una visita a esta localidad.













