Recorrer India en tren es una de las mejores formas de conocer un país más real que el clásico punto de vista que se muestra a los turistas. Tampoco es que sea algo muy diferente a lo que se puede ver en una visión algo más superficial, pero nos aproxima a una forma de vida muy distinta a nuestra cotidianidad. Hay que tener un poco más de paciencia para viajar de este modo, pero vale la pena.
Mucho se dice sobre la impuntualidad de sus trenes. Si bien no voy a decir que son muy puntuales, es muy raro encontrar una demora superior a la media hora, que no es poco, pero es tolerable. En las ciudades más pequeñas, donde no están tan acostumbrados a la presencia de turistas, puede ser que muchos se junten a nuestro alrededor e incluso nos tomen fotos. Mucho humor que no hay problema alguno, es simple curiosidad.
Cuando se detiene el tren y es el momento de subir en el, una especie de locura colectiva se desata. De la amabilidad pasamos a la locura por subir primero. Esperemos un poco si no queremos pasar un mal momento. Si el viaje es largo y es por la noche, hay que llevar abrigo a mano porque hace frío y muchas veces las ventanas no cierran bien.
El equipaje hay que tenerlo debajo del asiento y atado con una cadena. No son muy comunes los robos, pero evitemos un disgusto.
Puede que en pleno viaje se desate un griterío importante. Es que ha subido hijra, que son hombres que se visten de mujeres y son muy respetados y hasta temidos. Suben pidiendo limosna, pero no se meten con los extranjeros.
En un post siguiente veremos más datos.












