
Pregúntale a cualquier niño del planeta que tenga acceso a una mínima conexión con el mundo (TV,libros de cuentos etc) cual es su viaje soñado y un elevadísimo porcentaje de ellos dirá lo mismo: quiero ir a Disneyworld. Hace pocos días te hablaba de los cómo orientarte al llegar a Miami alentándote a alquilar un auto y viajar por tí mismo a lo largo y ancho de la Florida. Hoy te desafío a tomar la misma ruta que mencionaba en aquel post: la interestatal 95 al norte, y enfilar hacia el reino mágico. Mágico por donde lo mires (dedicaré un post a cada parque temático), permíteme decirte que la magia comienza cuando llegas a esos maravillosos hoteles para ir con niños, donde quien te reciba puede ser Mickey Mouse en persona, o el mismísimo Pato Donald con una reverencia.
Lo cierto es que el nombre de Reino Mágico le queda chico a esta hermosísima zona de la Florida, en las cercanías de la ciudad de Orlando, en el medio de la península y a pocas horas de otra atracción de la que te hablaré en unos días: el Kennedy Space Center de la NASA.
Nosotros y nuestros hijos hemos tenido el privilegio o la bendición de poder ir dos veces a este lugar de ensueño y hay algo que puedo afirmarte con total propiedad: el gran problema de Disney World es que primero sueñas y te desvives por ir, y luego te “enfermas”(en el metafórico sentido de la palabra) por volver. Cuando el bolsillo te permite hacer un segundo viaje y podrías ir a cualquier otra parte del planeta… , créeme que no desearás ir a ningún otro lado; en realidad quieres volver a ver aquello que te quedó atrás y no pudiste ver la primera vez.
No importa la edad que tengas, porque nuestra experiencia es que tú vas con tu porte de adulto, así como convencido que tu capacidad de asombro está colmada y que más o menos siempre vas a adivinar el truco, o lo que sigue, o con qué te encontrarás. Quizá decides entrar a esta o aquella atracción, para acompañar a tu peque porque tú…, tú simplemente estás de vuelta con estas cosas.
Permíteme derribar ese mito rotundamente. Tu asombro se multiplicará una y otra vez, te maravillarás aún ante aquello que no te seduzca tanto y cuando algún día cuando tengas oportunidad de presenciar un desfile por la Main street de Magic Kingdom, te acordarás de Escarlata.. y yo me conformaré con un siemple “tenía razón”.
Continúo en estos días con varios post más acerca de este tema. Te invito a estar atento, vale la pena.
Imagen: disneyworld.disney.go.com













