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Viajar es un placer, especialmente si viajas en compañía de la persona amada, familiares o amigos. Sin embargo, como todo lo importante en la vida, no es bueno dejar algunas cosas al azar… Más si eres responsable de niños o ancianos durante el viaje…
Y es que un viaje familiar podría tornarse una pesadilla sin las respectivas precauciones, y no, no me refiero a los disgustos o rabietas que se arman entre cualquier grupo familiar, sino a problemas más serios, relacionados, por ejemplo, con la salud y la seguridad invidual.
Por ejemplo, viajar con niños implica arreglos especiales (comida, medicina, entretenimiento) a fin de hacer el viaje más confortable. Sin embargo, es lo mismo al hablar de viajes con tus abuelos o personas de la tercera edad. Recuerda que en muchos aspectos ellos vuelven a comportarse como niños, demandando mayor atención y cuidados.
Entre éstos toma en cuenta los medicamentos que regularmente necesita el anciano o anciana, como los medicamentos para controlar la presión sanguínea, el colesterol o el nivel de azúcar. Además, es totalmente recomendable visitar al médico antes de salir de viaje, a fin que confirme que su estado de salud está en condiciones de viajar, sobre todo si son viajes de trasatlánticos y que atraviesen muchos husos horarios. Revisa los síntomas comunes del Jet Lag, y asegúrate de llevar la prescripción de todo medicamento que pueda necesitar.
En general, asegúrate que el anciano se hidrate continuamente, que consuma los alimentos adecuados según su salud, que descanse lo suficiente, y sobre todo, ármate de mucha paciencia…
Fuente: e – How Cuenta tu viaje | Imagen: Flickr













